 |
Jesus carga su cruz.
El peso de la Cruz se puede notar marcadamente en el ceño
y rostro de Jesus.
Sin embargo, El sigue adelante sin una palabra de queja.
Mis cruces y tribulaciones en la vida no seran nunca como las de
Jesus.
Sin embargo, me quejo y lamento constantemente, deseando que el
dolor y las tribulaciones no toquen mi vida.
Mi orgullo es tan grande que el solo pensamiento de un pequeño
sufrimiento me asusta.
Enseñame, Jesus, con tu ejemplo, como cargar mis cruces diarias.
Si, “Mi yunque es facil y mi carga liviana”
|